martes, junio 18

El método Quique: liderazgo y redención | Fútbol | Deportes

«Parece que hemos desperdiciado dos meses». La frase resuena en cada pasillo del Ramón Sánchez Pizjuán. Dirigentes, empleados y técnicos del Sevilla han respirado aliviados con la llegada de Quique Sánchez Flores. En un solo partido, el nuevo técnico consiguió lo que Diego Alonso no había logrado en ocho partidos ligueros anteriores (cinco empates y tres derrotas): ganar. Ya nadie quiere hablar del uruguayo. Todo gira ahora en torno a Quique y su nuevo grupo de trabajo. Hay algunos aspectos que explican, de momento, el cambio que se está produciendo en Sevilla. Los jugadores sienten que hay un técnico que ha firmado su contrato no para lo que queda de temporada, sino hasta 2025. Diego Alonso aceptó comprometerse sólo un año. Luego, la presencia de José Luis Oltra, primer entrenador además de segundo, refuerza el papel de Quique. Oltra está actuando como un buen hombre en un vestuario complicado. Un grupo lleno de jugadores veteranos con los que hay que lidiar. Diego Alonso se entregó a ellos y no les salió bien.

Las primeras conversaciones del nuevo técnico se han centrado, fundamentalmente, en el aspecto mental. Es decir, aún con limitaciones, el técnico entiende que la plantilla tiene calidad, pero los jugadores están bloqueados. La palabra de moda en el vestuario del Sevilla es redención. El técnico quiere hacer ver a sus jugadores que cada partido es una oportunidad para redimirse. Advertido por sus allegados y gente del fútbol, ​​Quique empezó a analizar de forma milimétrica al Sevilla en las últimas dos semanas. Observó una enorme debilidad defensiva y por ello tomó medidas en Granada. Formó un equipo más unido, que no arriesgaba en la salida del balón, más cerrado por dentro y con dos delanteros (Ocampos y En-Nesyri). Once partidos después, el Sevilla consiguió mantener la portería a cero. La última vez fue en Pamplona contra Osasuna (0-0). “Cuando las cosas se ponen difíciles hay que ser práctico. Los equipos grandes que tienen crisis, y lo he oído de jugadores que han jugado en el Madrid y en el Barcelona, ​​han perdido partidos porque no se defendieron bien. Para atacar bien hay que defender bien”, dijo ayer Quique en la previa ante el Atlético.

Un reencuentro con el club madrileño que le hizo emprender un viaje hasta 2009. El técnico salió al rescate del conjunto rojiblanco, que marchaba 17º, a un punto del descenso, al término de la octava jornada. Un equipo con nombres como Agüero o Forlán que iba a Segunda. Quique acabó la temporada ganando la Europa League al Fulham, siendo finalista de Copa (perdió la final ante el Sevilla) y en una cómoda novena plaza. “Quiero resucitar un equipo que tiene herramientas suficientes para estar entre los mejores. Quiero conectar con los jugadores lo antes posible y aclararles la mente”, afirmó entonces el nuevo técnico del Atlético. Aquel 2009, Quique inició un aprendizaje que ahora continúa.

A sus 58 años, lo aprendido entonces le servirá ahora en una situación delicada también en otro gran equipo del fútbol español. Llevó al Atlético a ganar un título 14 años después.

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