martes, junio 18

Leo Messi irrita al Gobierno de Hong Kong y 40.000 aficionados le abuchean por no participar en un amistoso | Fútbol | Deportes

El Gobierno y los aficionados al fútbol de Hong Kong se sienten profundamente desairados y decepcionados con Leo Messi. Que el astro argentino no participara ni un minuto en el amistoso que el Inter Miami tenía programado contra un equipo local el pasado domingo provocó una gran decepción entre los 40.000 aficionados que acudieron a presenciar el evento con la intención de ver en vivo a su ídolo. . Con entradas que rondaban los 600 euros, muchas de ellas pagadas por aficionados de otras partes de Asia, Messi tuvo que soportar un estruendoso silbido en el banquillo. El indignación ha provocado que muchos de los seguidores de Messi que acudieron al Estadio Nacional pidieran la devolución de sus entradas. Ni siquiera los intentos del gobierno de Hong Kong durante el partido de hacer entrar al campo al ocho veces ganador del Balón de Oro en la segunda parte dieron frutos.

El gobierno de Hong Kong, que otorgó unos 2 millones en subsidios al organizador del partido, dijo que estaba «extremadamente decepcionado» de que la estrella argentina no jugara. En una rueda de prensa celebrada este lunes, el secretario de Cultura, Deportes y Turismo de Hong Kong, Kevin Yeung, reveló que el contrato firmado entre el Gobierno y la empresa organizadora, Tatler XFEST, obligaba a Messi a jugar al menos 45 minutos siempre que por razones de seguridad o las lesiones no lo permiten. El técnico del Inter Miami, Tata Martino, justificó que la decisión de no alinear a Messi se tomó tarde por una lesión de última hora. Sin embargo, el Gobierno de Hong Kong le exigió que al menos interactuara con el público, algo que tampoco ocurrió, para desesperación de los aficionados que abarrotaron el recinto.

Desde que el Inter Miami aterrizó en la isla asiática el pasado viernes, el Mesimanía se desató. Los alrededores del hotel donde se alojaba la expedición de la selección estadounidense se convirtieron en un hervidero de aficionados de Messi en busca de una foto o un autógrafo. El sábado, el Estadio Nacional también se llenó para presenciar el entrenamiento. Lo que la afición no sospechaba es que al día siguiente se quedaría sin ver la evolución en el campo de Messi. Sólo pudieron observar cómo aguantaba estoicamente el estruendoso silbido que recibió por no jugar.

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